Cientos de voces, de manos, de pancartas; una gran bandera de Palestina enmarcada en bandas negras; un minuto de silencio cargado de rabia; zapatos levantados en señal de indignación… Son algunas de las imágenes emotivas que deja la gran concentración asturiana contra la violenta agresión militar israelí a Palestina. El manifiesto reivindicativo es claro: fin inmediato de los asesinatos, respuesta enérgica de la comunidad internacional contra unos crímenes que no pueden quedar impunes ni al margen de esa legalidad que tan difícil parece aplicar, según quien sea el Estado implicado en su vulneración.

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